60_CAM 2025 MADRID Construido
60_CAM 2025 MADRID Construido

CAM

Un quiebro, un giro, un rodeo, el tiempo que la casa necesita para dejar de ser calle.

Un zaguán mínimo consigue que salir y entrar dejen de ser instantáneos y se conviertan en tránsito. La puerta se compone de capas: una ciega, que protege; otra de chapa perforada, que respira. La casa decide cuánto abrirse sin elegir. El fijo completa el hueco y aloja el buzón, ese gesto doméstico que también necesita su lugar.

Ser local en planta baja obliga a cuestionar el límite entre lo público y lo privado. La fachada, de pavés, filtra luz tamizada que se tiñe atravesando las juntas, dibujando sombras. La privacidad se sostiene en la textura. Ver sin ver.

El taller se adelanta, absorbe el ruido de la calle y su mirada. La casa, secuencialmente, se repliega hacia dentro, protegida. La caja de baños articula sin llegar al techo, dejando un resquicio por el que la luz y el aire siguen circulando, para no renunciar a formar parte del todo.

En el centro, el patio, el punto desde el que el conjunto se organiza y hacia el que todo regresa; el espacio de la secuencia de umbrales y estancias graduales capaz de sostenerlo todo.

 

Fotografía: Marta Wall