62_ABG 2025 MADRID Construido
62_ABG 2025 MADRID Construido

ABG

Hacerse hueco no es ocupar un lugar, es inventar uno.

La nave permanece diáfana. Un único elemento se atreve a habitarla, una caja espejo, un umbral óptico: duplica el patio, lo repite, multiplica y lo derrama hacia el interior. Lo pequeño deja de serlo.

La privacidad se tensiona. Hacia la calle, la casa podría exponerse, pero se envuelve en capas: telas que velan, y que encierran otro exterior multiplicado en sus reflejos, regulando la intimidad. La entrada se confirma con una embocadura triangular. Dos puertas, una recorrido, otra estructura, trabajan juntas y separadas, sin un único modo de entrar ni de estar. La geometría, otra vez, decide el grado de apertura.

La casa aparece dentro de un espacio que no fue pensado para ella,  encuentra en la amplitud ajena preexistente la medida exacta de su intimidad. Se eleva y se configura en torno a hormigón vertido in situ, un muro que no sostiene, pero hace de todo;  divide, controla la luz y aloja  en su espesor  lo que no se ve.

La arquitectura aquí no se encierra en sí misma, proyecta un mundo que mirándose en sus propios espejos encuentra la forma de ser más grande de lo que es.